más allá del decorado

Cenefas de tonos dorados y ocres adornan la sala. Este decorado es aparente, no embellece ni agrada sino que se convierte, se cubre extrañamente de manchas negras. El negro es el color del luto y cubre el decorado, lo agrieta, lo ensucia, lo ensombrece. 
Otras formas son parte del cuarto. El sillón presidencial de México —símbolo de autoridad— no está en su lugar, no puede usarse y su forma apenas aparece esbozada en el suelo: reducido, desintegrado, como espectro. Podemos caminar encima de él, pisarlo sin darnos cuenta. Quizás su imagen desaparezca por nuestros pasos.
Lo que el decorado representa —poder, estabilidad, belleza, estatus— cambia y toma otro lugar: el desagrado y el vacío que nos deja cuando se desvanece y ensucia. Otra cosa ocupará su lugar.

Imágenes de la intervención realizada en el espacio de la galería para la exposición colectiva MEX-, Donichi Garoh, Tokyo, 15 de enero al 2 de febrero de 2015.